Listas y circulares, compañeras de viaje.

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   Las listas. Esas compañeras inondicionales sin las que no sabríamos como sobrevivir al día a día.
   Sí, ya sé que es un tema muy manido, que no hay blog que se precie que no tenga un post dedicado a ellas, pero no puedo resisitirme, porque sin ellas mi vida sería un auténtico caos.
   Dudo que a estas alturas haya alguien que no funcione con listas. Y no necesariamente ha de ser una madre medio loca y estresada, yo ya las hacía de jovenzuela y no sólo para organizar la compra.
   Que levante la mano el que no haya aprovechado una servilleta perdida en la cocina para apuntar las cuatro cosas que te faltan en la nevera.
   O en esa esquina del periódico de ayer con un espacio lo suficientemente bueno para anotar nombres, teléfonos, horas y citas médicas que de lo contrario se te pasarían.
   O el que no haya rebuscado por mil libretas, cuadernos, folios...para rascar hojas y empezar a enumerar. Respecto a esto ya desde aquí le pido mil disculpas a mis hijos.
   Y empiezas a escribir, con mayúsculas a ser posible, tan satisfecha porque has dado orden a todo ese maremagnum de tareas que por simples y cotidianas que sean, no te dejaban dormir. Aunque ya te digo yo que algo como encontrar dónde comprar una camiseta negra de tirantes para el festival del sábado con el frío que hace se puede convertir en el peor de mis tormentos, en mi mayor pesadilla...
   Entonces te pones manos a la obra y como una disciplinada estudiante comienzas a hacer todo todito lo que hay en tu lista, hasta que -en el mejor de los casos- la terminas, o lo que es más habitual cuando tu lista sobrepasa el límite de cinco elementos, el tiempo se te echa encima porque las lentejas no pueden esperar, y no puedes terminar.
   Revisas y vas tachando, con esa alegría del deber cumplido. A veces incluso con rotulador rojo o un fosforito, para que se vea bien. Y no hay mayor placer que la tranquilidad que te inunda al ver que has cumplido como una campeona.
   Pero hay ocasiones en las que, oh Dios Mío, te has saltado una, o no te ha sido posible acabar por causas ajenas y has de demorarlo para mañana. Y claro, te surge la duda: ¿Lista nueva? ¿Aprovecho esta y voy añadiendo?
   A mí particularmente me gusta ver cuanto más rallajos mejor, lo que me recuerda lo grande y efciente que soy y la de cosas que he hecho yo solita esta mañana.
   Y cuando llega la tarde, con la familia Brady reunida en casa y todas tus tareas cumplidas, quieres espanzurrarte en el sofá aunque sea diez minutos para deleitarte de tu logro, y entonces llegan las circulares del colegio, circulares que sólo con olerlas ya intuyes que te van a dar para una nueva lista.
   Que si dinero para la excursión que hay que entregar en sobre cerrado  (yo soy de las que me acuerdo por la mañana, y ponte tú a buscar un sobre en una casa en la que no se escribe una carta desde el 87)
   Que si estrellita de porexpam para el Belén (que nadie me toque el tema estrellitas porque muerdo) . Por cierto que nunca, nunca en la histora del wassap, una estrella dio para tanto...
   Que si tema disfraces (que mejor lo dejo estar porque me enervo), y ¡con fotos ilustrativas para dar ideas, oiga! ¡Si lo ponemos la mar de fácil!
   Que si vamos a cocinar un roscón, y prepare usted delantal adaptado para el chaval. ¿Delantal adaptado? El de lunares de la de cinco y pico y el muchacho va que se mata. Eso sí, ahí devuelvo yo la circular informando de que el pobre no puede catar ni el azúcar ni la leche, que no coma, pero que no se preocupen, que lo manden a casa y ya daré yo buena cuenta de él. Privilegios de ser la Madre de las madres.
   Que si cuidado con la pediculosis...¿¿La qué??...Vamos, los piojos de toda la vida. Que total, para lavarles la cabeza con vinagre e hincharles a Filvit llegado el caso tampoco hace falta una circular a doble cara.
   Y lo que casi casi siempre tienen en común estas circulares, es que mamá va a tener más cositas que añadir a sus listas. Mamá, no papá. Porque los deberes en infantil no lo tienen lo niños, no, claaaroooo, porque los tenemos nosotras. Y a mí no me ponen un gomet cuando lo hago bien...
   Por lo tanto, y para concluir, reivindico un reconocimiento a nuestra labor de elaboradoras de listas, y cómo no, un gomet así de grande por campeonas.