Equilando a mi hijo.

11:04:00 9 Comments A+ a-

- Mami, mami, ¡ay mami que se me mete el pelo en el ojo!¡Ayyyy!
- Pero si te lo cortamos hace...a ver...un mes. Pues sí te ha crecido, sí. A ver si esta semana vamos.
    O la siguiente. O la otra. O ya si eso la de después.
   Total, que el rubio, a lo tonto, se va pareciendo cada día más al primo grunge de Bon Jovi, todo rubito y melenudo. Y no hay por donde pillarlo.
   Ni aunque lleve la cabeza chorreando repeinado al colegio, ni con gomina, ni con gorra. Que no. Que necesita un corte de manera urgente urgentísima.
   Pero claro, en la vida de una hay prioridades, muchas, y la estética capilar de mis cachorros no suele ser una de ellas. Así nos va.
   El caso es que, el miércoles por la tarde encuentro una circular del cole en la que ¡oh sorpresa!, el lunes se convoca a las criaturas para la foto de rigor navideña, con los mejores uniformes de gala. Y, como no podía ser de otra manera, Murphy tiene a bien en ponerme la zancadilla una vez más. ¿Cómo? Pues haciendo que el padre de los retoños se encuentre en la península por motivos de trabajo hasta el domingo.
   ¿Y ahora qué?
   "Llévalos a todos"
   Ya, claro.
   ¿Te tomas la leche cortada del Tetra Brick?
   ¿Cruzas la calle con los ojos vendados?
   ¿Te gusta beberte el café en ebullición?
   ¿Tienes por costumbre tatuarte poemas de Espronceda en el antebrazo con un punzón infectado?
   ¿NOOOO?
   Pues hay cosas que yo tampoco me atrevo a hacer. Y punto.
   Y mientras la mediana, ideal-de-la-muerte se prueba lazos de distintos tamaños en su media melena para el acontecimiento en cuestión, yo, un domingo por la tarde, me agarro los machos y me tiro al ruedo.
   - ¡¡Pequeeee!!! Ven, que mamá va a cortarte un poquitín el pelo. ¡Ya verás qué guapooooo!
  - ¿De verdad mami? ¡Uauuuu! 
   Sí, sí, uau hijo, uau.
  Así que me dispongo a alcanzar las tijeras de la costura -más de adorno que de otra cosa, todo hay que decirlo-, robustas y afiladas y no, no están.
   No sé qué me inquieta más, no saber dónde están ese pedazo tijeras que pesan un quintal o saber que la opción B son las tijeras de la cocina algo oxidadillas y viejunas.
   Pero en fin, que pa cuatro pelillos de bebote tampoco hace falta un Set Llongueras, ¿no?
   Y allí voy, lo siento en una banqueta, le mojo el pelo, le hago la raya en medio y empiezo: un dedito por este lado, por el otro, por el lateral, por el otro, la melena de detrás...¡ay que se atasca la tijera!...espera que suelto el peine y le agarro el mechón, así, a ojo. A ver...uy, no está parejo, un poquito más de aquí, espera esa patilla...¡ay mami, que me tiraaaaaas!...pero ¡no te muevas hombre que no sale bien!...uf, aquí he cortado demasiado, tendré que cortar por aquí...vaya...y el melenón de detrás, espera ¡zasca!...ostras, tiene casco y un lateral casi rapado...Ups...voy a moverlo a ver si dando efecto despeinado...
   ¿Conocéis esa sensación en la que hacéis algo tan sumamente fatal y, aunque nadie os mira, os ponéis colorados rojo bermellón?
   Pues esa fue mi sensación al ver la escabechina, tras haberme escondido en el otro aseo para ahogar la risa nerviosa y limpiarme el sudor frio que me corría por la frente.
- Pero ¡si le has dejado marca mamá!
- ¡Calla niña!
- Pero..¡si estás súper mono! Mira qué guapo
- ¿A ver?¿Me subes?
- Si hijo sí
- ¡Qué guay parezco un guerrero!
- ¡Ay Dios!
Fuente: Bill Watterson
   Gracias a las modas desestructuradas y horrorosas juveniles que enganchan inexplicablemente a nuestros hijos. Gracias. 
   Ahora, según la mediana, va a resultar que he creado tendencia. Lo que hay que oir: "va súper popular mami"
   Sabed que los desastres así son peores aún por la mañana, con el pelo seco y abombado. 
   Lo he bañado en espuma, con raya al lado, repeinado, mirando y remirando a ver si encontraba algún ángulo bueno pero nada, que no.
   Afortunadamente los lleva y recoge mi media mitad, con lo que oye, me evito las miradas y el escarnio público al menos de forma frontal.
   Y no, no sirvo para la noble labor de la peluquería. Otro don más que se saltaron en el reparto al nacer.
   Ahora sólo queda apretar fuerte los puños y cerrar los ojos deseando que pasen las dos próximas semanas rápido para que "eso" crezca y alguien pueda arreglar esa calamidad.
   ¿Qué pasa?
   No soy perfecta.
   ¿Y tú?¿Tienes algún secretillo dobre retoques capilares inconfesable? ¿Eh?
 
Antes de
Después de


9 comentarios

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Gololo y Toin
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23 de noviembre de 2015, 11:16 delete

Jajajajaja, caaaaallaaaaaaa, lo mío es el peligro con las maquinas... Nunca acierto y les dejo pelaos pelaos.. Hace mil años fue el mayor (y tiene delito que con máquina le haga trasquilones, pues lo logré) y no volví a meter mano. Para que no hubiesen celos al pequeño el año pasado le metí mano tb cuando le divisé piojos. No pretendía dejarle tan "marine" pero, chica, que es difícil calcular jajajajaajaja... Nos falta foto del nuevo corte "popular" del rubio, jajajaajaja. Besos

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23 de noviembre de 2015, 11:43 delete

Jajaja Me parto!! Vaya escena!! Seguro que no ha quedado tan mal, no? Además, a esa edad no les preocupa demasiado. Ahora a tu hija, la pobre, mejor a la pelu jajaja Yo lo intenté con el mayor un par de veces cuando era bebé. Desastroso. Así que desde entonces, a la pelu. Sólo me lo he saltado una vez con el pequeño, que tenía un poco largas las patillas y dije, bueno, esto es tan poquito que lo arreglo yo. No voy a ir a la peluquería por esto. Bueno, pues tenía que haber ido. Con eso lo digo todo.
Lo de tatuarse los poemas de Espronceda me ha parecido lo más jajaja

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Krika Alcaide
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23 de noviembre de 2015, 13:54 delete

Jajajaja, bueno no podemos ser perfectas! Yo algún destrozo le he hecho al mío también, pero qué bien contado! Jajajaja

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La Hobbita
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23 de noviembre de 2015, 14:48 delete

Jajajajjaja! Espero que al menos hayan aparecido las megatijeras de la costura!! xDDD

Un abrazo :)

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23 de noviembre de 2015, 20:45 delete

Te leo y visualizo la escena y no puedo parar de reír.
Yo aún no me he atrevido a meterle la tijera, con una tía peluquera jubilada, cuando no puedo llevarle a un profesional, ella le hace el apaño.
Ahora le estoy dejando el pelo largo, rollo surfero.
El pobre lleva unas patillas como Curro Romero porque claro, hay que darles tiempo a que crezcan para que quede bien... y el pobre va hecho un desgreñado.
En fin... ya me culpará cuando sea más mayor y vea las fotos.

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Marta M.
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25 de noviembre de 2015, 10:48 delete

Hola: te admiro porque te quedó super bien en comparación con el desastre que le hice a una de mis hijas que terminó pareciendo una escalera... Para justificar semejante desastre le decía a mi hija quele había dejado una melena 'graciosa'... La verdad es que al final tenemos que hacerlo todo nosotras porque no tenemos tiempo para más. De todas formas te felicito. Seguro que saldrá super 'chic' en la foto de Navidad del cole. Seguimos en contacto

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25 de noviembre de 2015, 23:27 delete

ostras que bueno! me imagino la escena y es que me parto. Primero como costurera vamos no te dejo tocar las tijeras ni de coña y he de confesarte que a veces he usado las telas de la cocina para cortar los 4 pelos que tapan los ojos de mi perra hasta que llega la pelu ¡ es que la pobre no ve! bueno ni yo tampoco jeje.Aparte de eso poco más que me da mucho respeto
¡ besotes!

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29 de noviembre de 2015, 18:34 delete

Te acabo de descubrir y aunque suene deprimente leerte ha sido el mejor momento de una semana para olvidar con mis mellizos de casi 5 años.
COMO ME HE REIDO!!!?
Gracias.

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29 de noviembre de 2015, 18:34 delete

Te acabo de descubrir y aunque suene deprimente leerte ha sido el mejor momento de una semana para olvidar con mis mellizos de casi 5 años.
COMO ME HE REIDO!!!?
Gracias.

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