¿Propósitos de año nuevo? Vivir, no sobrevivir.

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Propósitos-año-2017-BlogLo primero de todo: Feliz año, que no me he prodigado mucho estas navidades por redes y ante todo está la educación.
Lo segundo, los propósitos de año nuevo...
Bueno, es el leimotiv de estos días. Posts, artículos, entrevistas, podcasts, mensajes en los que se relatan los objetivos, deseos, sueños. anhelos para este año que llega.
Entonces me pongo en modo reflexión on, con las piernas cruzadas, un boli, una libreta y la maquinaria de mi mente se pone a trabajar. La conclusión es sencilla: no quiero propósitos.
Hace años que no tengo y la razón es simple: no los cumplo.

Que no es dejadez, ni derrotismo. Es realismo.

Cuántos años me habré planteado eso de "El día uno empiezo en serio a hacer deporte, a comer mega sano, a no procrastinar, a no tener kilos de ropa para planchar, a tener la casa recogida, a llamar más a mis familiares y amigos, a ser más organizada, a gritar menos, a ser menos regañona...".
Entonces llega el día 31, cojo esa lista de propósitos y en la parte de detrás escribo la lista de la compra porque no sirve para otra cosa.

Y es que es de naturaleza humana pensar a lo grande, con objetivos a veces muy a largo plazo e inalcanzables. Entonces, cuando echas la vista atrás y ves que NO, que no los has conseguido te entra un poquitín de remordimiento y sientes que el año se te ha escapado de las manos sin pena ni gloria.

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Fuente: Nueva mujer
No voy a pedirle al 2017 que #Elde9 aprenda a hablar. Hubo un momento en el que dejé de hacerlo porque al final acepté que no entra en lo controlable. Sí puedo plantearme conseguir entrenar sus esfínteres de manera parcial, o al menos intentarlo. Puedo, también, proponerme dedicarle más tiempo para que aprenda a jugar y vaya superando la enorme frustración que le provoca el aburrimiento. Eso sí.

No voy a pedirle al 2017 ser más metódica, organizada, disciplinada porque simplemente es casi imposible con el poco tiempo que tengo y la gran cantidad de cosas que a su vez gestiono. No puedo controlar los horarios escolares, ni las ausencias de mi marido, ni las terapias, así que lo que pediré es algo de más autoindulgencia conmigo misma, no pedirme más de lo que puedo dar, y priorizar.  Hay mucho detrás de autoexigencia y estrés. Y eso sí puedo trabajarlo.

No voy a pedirle al 2017 volverme una atleta de triatlón. A ver, a ver, a ver. Que cuando uno se plantea hacer deporte ya ese imagina subiéndose al podium y corriendo horas...Que no, que no es eso. Ya di un paso de gigante lanzándome al #RetoSansilvestre y, aunque no pude cumplirlo por motivos ajenos a mi voluntad, si me hizo desempolvar zapatillas, lanzarme a la calle y crearme cierto hábito. Y eso es lo realmente difícil, no lo que corras. Así que no voy a plantearme correr carreras como si no hubiera mañana, pero sí puedo establecer una rutina de salir dos o tres días a la semana. Eso sí puedo hacerlo.

No voy a pedirle al 2017 ser una vegana y un ejemplo de alimentación saludable. No, porque la ansiedad me puede, comer en soledad no me gusta ni ayuda, y en fin, cien motivos más. Pero, sí puedo introducir más variedad de alimentos y obligarme a esas piezas de fruta que me cuestan la vida. Eso ya es un gran paso para mí. Y eso sí puedo hacerlo.

No voy a pedirle al 2017 recuperar una vida social que no tengo, porque hay mucho de trasfondo. Pero sí puedo establecer una agenda con llamadas quincenales o mensuales a esas personas importantes que necesito y con las que por mil razones he perdido el contacto. A lo mejor una aproximación por mensaje es un gran paso, pero el objetivo real es la voz, la llamada personal. Y eso, amigos, sí puedo hacerlo.

No voy a pedirle al 2017 ser el adalid de la disciplina positiva. A ver, a quién quiero engañar. Que no voy a justificarme ni nada por el estilo, que a veces mi estilo educativo deja mucho que desear, pero lo asumo y quiero mejorar. Puedo respirar tres veces antes de gritar, puedo replantear la manera de decir las cosas, puedo empatizar más. Y eso sí puedo hacerlo.

No voy a pedirle al 2017 que este sea mi año. Perdonad, en este momento me entra la risa floja.
Me han pasado muchas cosas bonitas pero si sopesamos...en fin, que no quiero hacer leña del árbol caído. 
Para que fuera mi año tendría que recuperar mi vida de #beforeMelilla, en Madrid, mi entorno y mi casa. Pero ya véis, no es posible. Así que al 2017 le pido aceptación. más aún que la que tengo no es suficiente. Le pido amplitud de miras. Le pido encontrar lo positivo en un mar de negativos. Le pido ver oportunidades entre el kaos de mi especial rutina desordenada. 
Le pido, sobre todo, cuidar mi pareja, la relación con mis hijos, cuidarme a mí misma y por encima de todas las cosas vivir. Hasta ahora vamos sobreviviendo y eso no es suficiente, no debería serlo.
Sobrevivir es pasar de soslayo por esta vida, y, aunque a veces no nos queda más remedio y creedme, en más de un momento es la única opción, quiero creer que en algún momento podré dar un pasito más,
Por último, le pido que sigáis acompañándome en este espacio que me ha dado tantas, pero tantas alegrías este año y para el que tengo tantos proyectos.
Vamos a comernos este 2017 a bocados, y espero que me ayudéis entre todos.