Familias numerosas: Bono Social de la luz y un plan B.

17:44:00 2 Comments A+ a-


Llevo tiempo queriendo hablar de esto, pero no hay forma de organizarme entre unas cosas y otras...y es sobre la luz, el precio de la dichosa luz.
Las familias numerosas tenemos la posibilidad de acogernos al Bono social, supongo que todas las que lo sois estaréis al tanto: se trata de un descuento fijado por el Gobierno sobre el PVPC, o Precio Voluntario para el Pequeño Consumido (sistema de fijación del precio de la luz implantado por el gobierno para clientes de mercado regulado) que se materializa en la aplicación de la tarifa de último recurso que corresponda (con o sin discriminación horaria) calculada como un descuento del 25%. 
A ver, que no es que sea un descuento para tirar cohetes pero algo es algo, y si supone ahorrar, como dicen en mi tierra, "Tota pedra fa paret" (toda piedra hace pared)…
¿Y qué pasa con esto?

Enfermedades raras y Pediatría Social. Una relación imprescindible.

10:53:00 0 Comments A+ a-

EERR-discapacidad-sensibilización-visibiliza-FEDER-blogMañana. 28 de Febrero, se celebra el día mundial de las enfermedades raras.
Hay toda una serie de movimientos sociales entre redes, asociaciones, comunidades que durante este mes y especialmente los días precedentes, hacen una labor de visibilización fantástica a la vez que necesaria. Pero mi reflexión de hoy va por otro camino.
Me gustaría hablar de la atención a los pacientes pediátricos y afectados (entiéndanse también familiares) por estas enfermedades poco frecuentes desde un punto de vista sanitario. ¿Y por qué?
Porque si algo tienen en común toda esa diversidad de familias es el reclamar la importancia que tiene la atención sanitaria primaria, no sólo a nivel biomédico, sino también a nivel social y personal.

Meningoencefalitis. La historia de Adrián.

10:28:00 2 Comments A+ a-

Asociación- ayuda-blogCuando tienes un hijo que, desde el primer momento no cumple con los estándares del neurodesarrollo resulta duro aceptarlo, pero al final uno acaba por normalizarlo y acostumbrarse. 
Me acostumbré a que mi hijo no caminara hasta que lo consiguió.
A que le molestaran absolutamente todos los ruidos hasta que lo superó.
A que no soportara el contacto físico hasta que un día me dejó acariciarle la mano y abrazarlo.
A que no hablara cuando debía hacerlo. Y si llega ese día...uf, ya no consigo imaginarlo, aunque siempre queda un resquicio de esperanza.

Pero, ¿qué pasa cuando tu hijo, un buen día enferma y deja de practicar su deporte preferido, de jugar, de hablar, de caminar...

Mi hijo grita porque no sabe hablar. Un poquito de empatía, por favor.

9:37:00 2 Comments A+ a-

Mi hijo grita.
Mucho.
Forma parte de su escaso repertorio comunicativo.
Sin los gritos no expresa sentimientos.
Es lo que hay.
Esto viene motivado porque ayer por la tarde leía en twitter un noticia con la que, inmediatamente, me sentí tremendamente identificada, ya que lo llevo viviendo 9 años:
Vecinos quejándose por los gritos de dos niños diagnosticados de TEA.

A ver.
Lo entiendo, de verdad. 

Yo tengo una vecina arriba que pasa la aspiradora a las 3 de la tarde, que se pasea con tacones por la casa de noche cuando estamos acostados, que está de cháchara hasta la madrugada. Es un vecina incívica. Sí. Y me molesta muchísimo.

Tengo un hijo sin lenguaje y escasa comprensión, que necesita desahogarse y comunicar sus estados anímicos de la manera que buenamente pueda. Y esa manera son los gritos, con todo un repertorio fácilmente identificable. No es incívico. Pero molesta igualmente.

Emite gritos de alegría, gritos de canto, gritos de dolor, gritos de enfado, gritos que solicitan atención y gritos de juego. Y todos tienen en común una cantidad de decibelios tremendamente molesta. Porque además de gritar lo hace con todas sus fuerzas, a pleno pulmón.
Y no nos gusta, nos molesta. muchísimo. Nos pone de los nervios. Nos estresa. Nos genera ansiedad.
Pero no nos queda otra, no mientras no hable. Y, como de momento no hay palabras, pues....
Hemos tenido que aprender a vivir con ruido constante. 
Sufrimos estrés auditivo, todos.

Así que si a mí me molesta que chille, me puedo imaginar lo que molestará a los vecinos. Y de verdad que lo siento, ya me gustaría que fuera de otra manera.
En Madrid me mudé de un piso a una casa entre otras razones por ello, y eso que tenía vecinos fantásticos. Fue una decisión tomada en base a nuestra tranquilidad emocional. 
Aquí me queda un año y medio de residencia en una comunidad con mucha gente y paredes no aisladas...
Por eso nos pasamos la vida dando explicaciones donde vamos, para que cuando comience la fiesta al menos la gente comprenda que grita porque debe gritar.

A él le da igual que sea un teatro, una iglesia, un acto, un supermercado, al igual que cuando nosotros hablamos en cualquier espacio o situación, con la diferencia de que modulamos tono e intensidad y callamos si socialmente hay que hacerlo. Él no.

Nos genera estrés por partida triple: por nosotros, por los vecinos y por verle a él, tan mayor con esa incapacidad de hacerlo de otra manera más adaptativa. Creedme, lo sufrimos constantemente.
Cada vez que hemos de ir a un sitio, a comer por ejemplo, estamos temblando, anticipando. Si le ponemos dibujos grita de emoción. Si no le ponemos grita de decepción. Si se aburre grita porque se quiere ir. Si se conecta en la conversación grita porque está feliz. 
Así transcurre nuestra vida.

No podemos pedirle a los vecinos que acepten un ruido molesto y ensordecedor pero sí podemos explicarles y que traten de entender que hacemos todo lo posible por encontrar herramientas mediante las terapias. Algunos lo logran, otros estamos en ello.
Por eso me duelen estas noticias, porque es una realidad y los padres nos desesperamos, porque sí, nos dan ganas de taparle la boca, de gritarle, de...Y si le alzo la voz le veo en la mirada esa expresión de "Mamá, ¿y qué quieres que haga?", y me deja desarmada, porque una vez más me ha hablado a su manera y tiene razón.

Empatía. Sólo eso. Una pizquita para hacer la vida más fácil, y la de los que lo sufren también, porque si comprenden una situación ajena, esas molestias, ese mal humor no desaparece pero se disipa gracias a la comprensión.
Un poquito, por favor.

#Hoy Leemos. 47 trocitos. Acercando el Síndrome de Down.

9:28:00 0 Comments A+ a-

Cromosomas-hermanos-discapacidad-aceptación-diferencias- Mami, ¡espera! Ser distinto, ¿es bueno o es malo?
La madre se paró a pensar unos minutos.
- Pues...yo te diría que ni una cosa ni la otra.
Y es que los hijos a veces nos hacen unas preguntas que nos hacen pensar, y mucho.

Esto es lo que hace una de las protagonistas de 47 trocitos, Pussy, hermana pequeña de Manuelita, una niña con Síndrome de Down. Ella es feliz, se ríe, juega, comete fechorías con su hermana mayor, la quiere infinito, son cómplices...Crece asumiendo un papel de "jefa" responsable, pensando que todas las hermanas mayores del mundo mundial son como la suya: con 47 trocitos, uno de más. Hasta que un día descubre que no, que su hermana "atrasa" como las manecillas de un reloj.
"Manuelita de Quita y Pon atrasaba como un reloj, sí, pero si tenías tiempo para detenerte y mirarla de cerca (no todo el mundo tiene tiempo ni ganas), allá , en el fondo de sus ojos azules, estaba todo lo que tenía que decir)"
Niños-incomprensión-insultos-discapacidad-aceptaciónConocen a los "niños cuervo", llenos de prejuicios, que escupen palabras hirientes y a sus 6 años comienzan a parecer el resentimiento y otros sentimientos negros y oscuros en su corazón: ¿Por qué no puedo tener una hermana mayor normal?¿Por qué tenemos que cuidar de ella?¿Por qué no podemos quitarle ese trocito que sobra?

47 trocitos es la historia de dos hermanas. 
De cómo la Pena y el Susto -que da paso a la Preocupación- que padecemos los padres vienen y van pero no desaparecen.
Habla de los hermanos pequeños convertidos sin pedirlo en responsables hermanos mayores y de la reivindicación de su espacio.
Habla de la necesidad de escuchar.
Habla de la aceptación de las diferencias.
Pero sobre todo habla del amor.


Es un libro infantil pero muy adulto. Que hace reflexionar, que te saca una sonrisa pero también te provoca alguna lágrima.

En él he recordado sensaciones y me he visto reflejada en momentos que me han hecho pensar en mi hija mediana y en querer darle un abrazo.

Es un cuento hermoso y duro, pero sin duda que llega, adentro.

Su autora, Cristina Sánchez -Andrade, madre de una niña con Síndrome de Down, se introduce en la literatura infantil en esta obra, que yo recomiendo desde hace un tiempo como un excelente medio para acercar a los pequeños a la realidad de esta condición, a una manera diferente de pensar, de vivir pero no por ello menos válida, y a la importancia de aceptar las diferencias.
El cuento, publicado por Edebé está indicado para  mayores de ocho años, pero con una lectura calmada, y dando explicaciones complementarias, pueden leerlo primeros lectores o vosotros mismos a vuestros peques.

Ya me contaréis si les ha gustado.
¡Gracias por estar ahí!

(Si queréis conseguirlo podéis comprarlo en Amazon)

Busquemos similitudes, no diferencias.

9:53:00 0 Comments A+ a-

Tres niños.
Diferencias-igualdad-discapacidad-blog
- Me gusta mucho el chocolate.
- Me gusta poco el chocolate.
- Me encanta el chocolate. 
- Me gusta jugar con la pelota a veces, aunque el fútbol se me da mal.
- Me chifla jugar con la pelota.
- Me gusta jugar con la pelota a balón prisionero. 
- Me gusta la música, cantar y bailar.
- Me gusta la música, cantar y bailar.
- Me gusta la música, cantar y bailar. 
- Me encanta el bizcocho de mamá.
- Me requeteencanta el bizcocho de mamá.
- A mí me encanta más que a nadie. 

Colitis de Crohn. La historia de Bego, una mamá sin colon. Visibilizando las EII.

8:49:00 3 Comments A+ a-

Begoña-EERR-EII-Colitis-ulcerosa-familias-diversas-blogPoco a poco la sociedad va siendo consciente de que la diversidad está por todas partes. Las campañas de sensibilización y visibilización nos van acercando diferentes condiciones, enfermedades que hasta hace bien poco eran completamente desconocidas para la mayoría.
Es cierto que la afectación a nivel físico hace que nos fijemos más. Es decir, si existen sillas de ruedas, por ejemplo, o determinados rasgos muy evidentes, o movimientos "extraños" como los producidos por la espasticidad...
Mi hijo, por ejemplo, aletea, hiperventila, anda de puntillas, grita, tiene espasmos, chupa superficies,...a los cinco segundos ya sabes que es un niño con alguna diversidad.
Pero está la otra cara de la moneda. Aquellas enfermedades o condiciones que no se ven a primera vista y son más difíciles de comprender porque son invisibles, y no por ello menos incapacitantes.