Uno de los retos con los que muchas de las familias de niños (y adultos) con discapacidad intelectual tenemos que lidiar es la incontinencia derivada de la ausencia de control de esfínteres que puede ser tardío o no llegar nunca. La llegada del verano puede resultar un auténtico problema a la hora de disfrutar del baño de manera segura.

Rodrigo cuenta con diez años y medio y no tenemos previsión de comenzar el entrenamiento al menos a medio/ largo plazo ya que no está ni de lejos preparado…

A la eterna odisea de la adquisición de pañales para niños mayores (algo que reivindico debido a la escasez de oferta y el elevado coste), se suma el pañal de agua que tan solo alcanza a ser útil hasta ciertas edades y cierto peso.

Nosotros hemos podido utilizarlos hasta hace un par de años, dado que mi hijo es delgadísimo y tiene un talle muy estrecho. Aunque le quedaban cortos y ajustados, podíamos ir tirando sujetándolo con un bañador que le apretase. Pero en cuanto hacía pis el pañal se hinchaba tanto que acababa rebosando (insisto, no está preparado para el volumen de un niño más mayor). Ni que decir tiene que no tienen capacidad para retener en casos de incontinencia fecal, que sin duda era (y es) nuestra mayor preocupación.

El verano pasado, mientras investigaba sobre alternativas al pañal para hacer un recopilatorio de opciones de bañadores para incontinencia.  Desde Absorvalia, una de las marcas que recomendaba, se pusieron en contacto conmigo para enviarme uno de sus bañadores y testearlo.

Necesitaba tiempo y distintas situaciones para comentaros mi experiencia y puedo resumirla en que ha sido un enorme descubrimiento y nos está facilitando el baño enormemente.

Esta marca la lideran Mireia y Jordi, dos ingenieros textiles con una enorme conciencia social que deciden emprender y enfocar su creatividad y su trabajo en diseñar productos para diferentes tipos de incontinencias basadas en textiles absorventes reutilizables, respetuosos con el medio ambiente ya que generan menos residuos y, a la larga, proporcionan un ahorro económico para el usuario. Solo trabajan con tejidos técnicos y de fibra natural para reducir al máximo el riesgo de irritación y de problemas en la piel.
Tras conocer a una madre con dos niños con discapacidad y ver que la incontinencia se trataba de un problema muy común, decidieron emprender este proyecto. Una de sus máximas además es lograr la normalidad a la hora de vestir por lo que tienen una amplia variedad de estampados y colores.
Disponen de varios modelos:
  • Bolca Bolca Biquini. De dos piezas.
  • Bolca Bolca Slip.
  • Bolca Bolca Sencer. El bañador de cuerpo entero. Cuenta con una braguita interior
  • Bolca Bolca Calceta. Especialmente diseñado para llevar debajo de otro bañador sin que nadie lo perciba.

Todos son  aptos  para cualquier tipo de baño, tanto de ocio como terapéutico en piscina, playa, río, spa. Permiten toda libertad de movimientos sin permitir la salida del sólido en caso de una evacuación inesperada. Son cómodos y ajustables gracias a sus botones a presión, ajustándose mejor al volumen de la persona,  y permitiendo que el cambio sea fácil y rápido. Están compuestos de un tejido exterior de poliamida, y uno interior de rejilla combinado con un tejido absorbente. Disponibles en tallas de niño y adulto.

En nuestro caso tenemos un modelo Bolca Bolca Slip.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiene tres ajustes diferentes, de manera que conforme el niño o niña va creciendo o engordando puede ajustarse. Es muy importante tomar las medidas correctas, de lo contrario no recogerá bien y se podrán producir escapes.

Es precisamente lo que nos sucedió el verano pasado. A pesar de haber tomado las medidas correctas, Rodrigo tiene un tiro muy alto pero está excesivamente delgado. De hecho todos los pantalones deben llevar elástico y botón y aún así ser de una talla menos, con el problema de que se suelen bajar por el pañal.

Lo que quiero decir es que al no ajustar perfectamente sí sufrió escape alguna vez de pis y en una ocasión en la que se hizo cacotas pudimos sacarlo a tiempo ya que estaba apunto de desbordar.

Sin embargo, este verano ha crecido y le sienta perfectamente. No ha tenido escape alguno y lo bañamos en la piscina con una tranquilidad enorme.

Absorbe muchísimo y no se hincha, algo que sí sucedía con los pañales de agua. Es increíble la cantidad de agua que retiene.

El mantenimiento es muy sencillo:

  1. Una vez  utilizado se deja a remojo en agua fría, donde los flujos retenidos restarán al agua. Se puede utilizar bicarbonato de sodio o vinagre para ayudar a limpiar y eliminar  olores. En caso de sustancias más persistentes (heces, menstruación,..) añadir también jabón.
  2.  Después se puede lavar a mano o en la lavadora con el resto de ropa. No utilizar lejía ni lavar con piezas que contengan complementos rígidos (cremalleras, botones,..) dado que el laminado se vería dañado y perdería la impermeabilidad. Se recomienda no utilizar suavizante y reducir la cantidad de jabón ya que el absorbente perdería su capacidad de absorción (yo lo lavo a mano)
  3. Una vez lavado, se puede secar al aire o con la secadora a baja temperatura.

En conclusión: lo recomiendo totalmente. La relación calidad precio es inmejorable y siempre que se tomen las medidas correctas y se respeten las condiciones de uso, tendremos bañador para unos cuantos años gracias a sus diferentes ajustes.