Hay palabras que te llenan, palabras que te salvan, palabras que enamoran.
Hay palabras necias, palabras que destrozan, palabras vacías.
Hay palabras que no olvidarás: pa-pa, ma-ma, te-ta, a-gua.
Y hay palabras que nunca llegan.
Rodrigo nunco habló. Rectifico, nunca había hablado hasta ahora.

Comenzó a emitir sonidos muy tarde, más de lo normal. Pero acabó emitiéndolos. 
Luego llegaron los balbuceos que se fueron alargando demasiado en el tiempo.
Más tarde aparecieron los gritos, gritos que fueron aumentando de volumen y se mantienen hasta hoy. Gritos molestos -sí, molestos- que reflejan emoción, alegría, susto, frustración. Y que, por mucho que quiera a mi hijo, me saturan y sobrepasan por su intensidad. Pero hoy por hoy es la única manera de expresión que conoce y es algo con lo que he de lidiar emocionalmente.
Y en un momento determinado y por fin, salieron a la luz las vocalizaciones y silabeos.

En este punto damos un pasito para delante y un pasito para detrás
Pero no considero esos pasitos para detrás como retrocesos. Ni muchísimo menos.
Tengo la absoluta convicción de que todo está ahí, en algún lugar, perfectamente almacenado, esperando a aparecer.
Expectante a que un buen día, gracias a toda la estimulación toda esa información acabe rebosando y salga fuera.
A que su necesidad de comunicarse se convierta en eso, en una necesidad cuando las herramientas que utiliza dejen de ser útiles y tenga que ir a más.
Cuando sus crisis mejoren. Esto para mí es el factor fundamental porque es la única base fisiológica que puede explicar ese retraso. El foco se encuentra en el hemisferio izquierdo, en todo el área encargada de producir el lenguaje. Pero tampoco podemos olvidarnos de la Plasticidad neuronal y de como el cerebro es nuestro aliado dotando a otras estructuras cerebrales de la capacidad de asumir funciones lesionadas. De hecho el hemisferio derecho es el de la recuperación del lenguaje tras un Accidente cerebro vascular. ¿Por qué algún día no podrán restablecerse conexiones que permitan a este niño expresarse?

Confío en el trabajo, en la biología, en la esperanza y sobre todo en él.

Porque me regala conversaciones como estas, con su prosodia, su intención y su expresión al compás. Estoy segura de que es el inicio de algo más y espero poder compartirlo contigo.