…que después se lía, y es que se nos olvida que son seres humanos que escuchan y prestan atención, que no son animalillos que van por ahí correteando por la casa -aunque lo parezcan en algunas ocasiones-.
   Hoy mi casi 6 me ha dejado muy claro, clarinete, que de tonta no tiene un pelo y que no se le escapa ni una, así que me he aprendido la lección y de paso le he echado un buen sermón al padre de la criatura, culpable de los hechos.
   Salimos un rato las dos, en plan paseo primaveral y me dice:

   – Mamá, ya sé con quién me voy a quedar cuando os separéis.
   – ¡¿Cómooo?! ¿Cuándo nos separemos quiénes?
   – Papá y tú. Porque a veces los mayores se separan, porque ya no se quieren. Por ejemplo, la abuela no se separó porque el abuelito está en el cielo. La tía Puri como no se echó novio porque no quería puede hacer lo que le de la gana. Pero vosotros podéis separaros…
  -…-yo estupefacta.-
  – Y me daría pena pero pasa a veces…
  – A ver hija, ¿quién te ha dicho eso? Papá y yo no nos vamos a separar, nos queremos mucho.
  – Sí, papá dijo el otro día que el día que os separárais le dijéramos al Juez que papá te hacía el café y era muy bueno contigo.
   – A ver hija, es una broma sin gracia de papá. No nos vamos a separar, ya le cantaré las cuarenta yo. Pero tranquila que no va a pasar.
   – Es que papá hace unas bromas tontas tontas…
   – Sí, hija, y tonto tonto.

   A ver, en un arranque de estado post siesta, post euforia fin de semana, post etílico de la copa de vino de turno en la comida, vaya usted a saber, mi respectivo tuvo la idea nada brillante de hacer la gracieta de turno, por llamarla de algún modo.
   Sólo se le ocurrió decir que era muy bueno porque me hacía un café con espuma y yo nunca le hacía cafés (es verdad, 12 años casados más alguno más de novios y puedo contar los cafés que le he preparado con los dedos de la mano, qué le vamos a hacer), y que si algún día nos separábamos lo tuvieran en cuenta, En fin, tonterías más, tonterías menos, poco acertadas en cualquier caso.
   La cuestión es que la niña, tres días después aún estaba dándole vueltas al tema. Para que veáis.
  Mi hija es muy madura en todos los sentidos. Las pilla al vuelo, pero su pensamiento sigue siendo muy subjetivo y las interpretaciones de las cosas muy concretas, por lo que difícilmente va a pillar ese segundo sentido a las cosas que sí detectamos los adultos. Afortunadamente es fácilmente moldeable todavía, por lo que con las oportunas explicaciones podemos evitar malentendidos.
  Pregunta y consulta mucho, argumenta, y tratamos de dar respuesta sincera y adulta a sus inquietudes, interesándonos por todo lo que plantea, aunque pueda llegar a ser muy cansina, que no se calla ni debajo del agua. Qué le vamos a hacer. Y estos comentarios puede entenderlos de mil maneras diferentes y tratarlos como hechos.
 
   El padre es otro cantar. Le ha caído una buena por partida doble, mía y de la criatura. No es para menos.
   Es verdad que en esta ocasión no era para tomárselo a broma, aunque ha habido otras en las que bueno, no sé si lo que ha hecho ha sido sacarnos los colores o convertir una situación en un chiste. Para ilustraros: estábamos de mudanza y el padre y yo por las noches íbamos por el barrio buscando cajas grandes de cartón para embalar, y ahí estaba la niña, contando en el cole que papá y mamá se dedicaban a recoger cartones. Sin más…Ahí difícilmente pudimos dar explicación ya que con 3 años no había por donde darlas.
   Así que, cuidadito con lo que hablamos delante de los niños, que puede ser una perdición.
   ¿Os ha pasado alguna vez?¿Os habéis visto en un compromiso por esos locos bajitos?