Que mis hijos tienen problemas de sueño, no es nada nuevo ni un secreto.
Poca gente debe quedar en este universo conocido que no sepa de mis desgracias matutinas ni tenga ya mi careto ojerilosopandamapache más visto que el pajarillo del twitter.
Es cierto que lo del mayor tiene difícil solución. Viene de serie y se hace lo que se puede con los medios que tenemos, y queda excusado, lo que no quita que cada vez que amanece a horas indecentes no se te coman los demonios.
La mediana, pobrecilla, una marmotilla con patas en sus primeros años, acabó dejándose contagiar. Lógico. A ver quien soporta tanto grito y llanto sin despertarse. No hay lirón careto en hibernación que lo resista.
Y el otro, el de 3…

Si buscas en la Wikipedia la palabra INSOMNIO, una de las variantes que aparecen es el Insomnio matinal, definido como aquél en el que “la persona despierta poco o mucho antes de la hora en que tenía pensado hacerlo”. Que digo yo que será algo parecido. No lo sé. Solo sé que en unos años la foto del susodicho aparecerá al lado de la definición, junto a una característica nueva: Insomnio por Hijoputez.
Es aquél Insomnio en el que el sujeto se despierta porque sí, por fastidiar como objetivo vital.

Aquel en el que las cuatro-cinco de la mañana se establecen como toque de queda, porque “Ya casi es de día“, aunque las únicas luces que se vean en todo el barrio sean las de los leds de los móviles en las mesitas de noche. Porque ni las farolas oiga…hasta esas duermen. Pero en Australia, que lo sabe por Dora, o Go Diego Go, o Los Little Einsteins, en Australia aún es de día.

(Foto Salcedo)

Aquel en el que el sujeto, que por cierto está como una moto, te tira de extremidades, bien superiores o inferiores (no hay una preferencia clara) o bien deposita objetos varios tales como peluches, pistolas de plástico, o animales variopintos de juguete, con la clara y premeditada intención de despertarte “Sutilmente”. Vanos son todos los esfuerzos para tratar de parecer dormida. No importa cuan fuerte cierres los ojos o te intentes mimetizar con el colchón. Siempre encontrará el modo de que te levantes, aunque tenga que utilizar un rollo vacío de papel higiénico haciendo las veces de megáfono al son del “Kikirirkiii” (basado en hechos reales).
Aquel que llega a tu cama y antes de que puedas poner cara de perro al ver la hora, cuando no has dormido casi nada porque el mayor está malito, se te anticipa y te dice 

-No hables, sólo quiero contarte que no quiero dormir y que quiero que vengas al salón conmigo, para ver la tele
-A dormir…
– No, si no quiero dormir te he dicho. Solo quiero saber si, ya sabes…puedo ir al salón, encender la luz y la tele.
-Ahora no hay tele. A dormir…
-No si ya sé que no hay dibujos, sólo quiero saber si pasan cosas.
-A dormir YA.
-No, si no quiero dormir, si lo que digo es que…

En serio, la Técnica del Disco rallado la controla a la perfección, porque, al final es cuestión de ceder, -o conseguir que despierte a toda la casa-. Y es que el elemento va incrementando su volumen de voz a sabiendas de que es directamente proporcional a mi estado de nerviosismo y/o ansiedad extremo.
Al final da igual, acaban despertándose todos

Aquel que a las cuatro y media A.M. se te acerca y, al ver que estás profundamente dormida, (MENTIRA, es estrategia defensiva) se va buscando algún adulto al que hijoputear, y olisqueando, cual perro de caza, alcanza el objetivo más facilón de todos: la abuela. Y la convence para ir de pesca y camping. Sí, a esas horas. Porque es la mejor hora ya que los murciélagos y lechuzas están despiertos y pueden comerse los peces. ¡Dios mío, hay que rescatarlos!.
   NO, no preguntes.
Pesca-Insomnio-Hijoputez-blog-pequeño-niños
    Aquel que te dice “mami, mami, no quiero dormir, porque me da vergüenza”.
    Pero VERGÜENZA DE QUÉEEEE???
    Esto no es un trastorno fisiológico del sueño.
    Esto ni siquiera es conductual, como dice el pediatra.
    Esto es hijoputez en su apogeo.
   Y una cosa te digo, vive Dios que estos registros blogueros serán mi venganza llegado el día en el que el rubio llegue de fiesta a las cuatro de la mañana, ciego como un piojo, porque a los quince minutos apareceré por su habitación gritando con un megáfono, (que este será de los de verdad) “¡venga, despierta, que ya es de día!”
   Palabra de mapache.