Según la Asociación española de pediatría, la Enuresis nocturna afecta a un 10-13% de los niños de 6 años, y su prevalencia en la franja de diez en adelante se sitúa entre un 6-8%. Se estima que en España hay unos 500.000 niños con este problema, de los cuales un 80% sería primaria (es decir, que no se ha logrado nunca controlar). Es el caso de mi hijo pequeño Alejandro. Pero algo ha cambiado…

Una mañana como otra cualquiera.

#Elde6 se despierta y lo primero que le pido es que se quite el pañal como cada día desde que tiene capacidad para hacerlo.. Lo hace y me mira sonriente con sus ojos enormes: ¡está seco! Bien, no es la primera vez que amanece seco un día, pero es un grandísimo logro.

Al día siguiente vuelve a repetirse. Y al otro. Y al otro. Al cabo de 12 días amanece mojado, con pesadilla nocturna mediante. No pasa nada, ha sido un avance enorme. Todos estamos entusiasmados, y volvemos a empezar. A los diez días de levantarse sequito consideramos que está preparado y nos lanzamos a quitar el pañal. Se acabó, ya no hay sábanas mojadas, ni agobios, ni vergüenzas. Llegó el ansiado control de esfínteres nocturno.

Alejandro no había llegado a controlar nunca por la noche. La retirada del pañal diurno fue cosa de la escuela infantil. Era el recién llegado (solo fue un año), y el más pequeño (del 23 de diciembre). Como era el único le hicieron un entrenamiento personalizado y como pedía orinal y no tenía escapes le quitaron el pañal en nada de tiempo. Eso sí, cuando comenzó el colegio tuvo un primer trimestre de lo más accidentado, sobre todo porque se le olvidaba pedir aseo cuando estaba jugando. Seguro que a muchos os suena.

Pero el tema noche no fue tan sencillo. Jamás controló. Se levantaba con el pañal empapado, la cama, todo él. Y realmente no era algo que le angustiase en exceso hasta que cumplió los 5 años. Entonces comenzó la vergüenza.

Nunca le regañamos, ni le culpamos, ni le exigimos.

Cuando cumplió los seis años fuimos a revisión y el pediatra nos indicó que la Enuresis nocturna era un proceso madurativo pero que primero había que descartar causas físicas, por lo que nos pidió una analítica. Y es que en muchas ocasiones, tal y como refiere el Dr. Ruiz de la Roja, director del Instituto Urológico Madrileño “por el hecho de que valoremos que el niño ya madurará y lo dejemos estar podemos obviar una patología, por ejemplo una diabetes” (Podcast Buenos días Madresfera. Episodio 413).

Con una analítica limpia, decidimos esperar. Las opciones entrenamiento de aseo y retención, de despertar al niño varias veces por la noche, no ofrecerle agua, el sensor…no las tuve en consideración como opción personal. Bastante alterado tienen el sueños mis hijos (y yo) como para interrumpirlo. Entiendo que siempre es mejor utilizar una técnica frente a no hacerla, pero también creo que en nuestro caso era tiempo y que aún estábamos en el margen de introducirlas llegado el momento, ya que hasta los 8 años aproximadamente el pediatra nos indicó que no se procedería al tratamiento farmacológico. Así que lo que hicimos fue entenderle, explicarle y acompañarle.

También comenzamos a utilizar braga pañal y adquirir la costumbre de hacer pipí todas las noches antes de dormir.

He de decir que en nuestro caso existía un componente hereditario por mi parte, con un largo historial de enuresis en mi familia paterna. Mi padre, sus hermanos, mis primos y luego yo, sufrimos Enuresis nocturna. En mi caso apareció al nacer mi hermano y no despareció hasta los 11-12 años (era secundaria).

Y bueno, la maduración del sistema urinario de Alejandro ha llegado este verano y nos ha regalado este hito. Es importante porque a él le estaba generando ya ansiedad y ahí es donde pueden comenzar otra serie de problemas. El no querer ir de acampada, que no le viésemos cuando amanecía con las sábanas mojadas, esconder los pañales…y eso nos partía por dentro.

Ahora…no os imagináis la cara de alegría por las mañanas. Es fantástico.

Habrá escapes, seguro, pero ya estamos en el camino -estamos todos con él-, superando etapas.

Si os encontráis en una situación similar,mi consejo como madre es paciencia. Confiad en ellos, acompañadles, acudid al médico, observad a vuestros hijos porque llegará. Cada historia es diferente, y sino hay patologías de por medio, más tarde o más temprano llegará. Os lo dice una que tenía que ir de acampada con 12 años y un papel para los monitores explicando mi situación, nada sencilla…