La otra tarde, volviendo al trote de recoger a la triada como es habitual, vimos que proyectaban Hotel Transilvania 2 en EL cine.
   Aquí las películas permanecen en cartel una semana, así que no puedes dormirte en los laureles o si parpadeas te lo pierdes.
   Total, que por la tarde, en un momento de estos de euforia materno.filial en los que pararías el reloj porque estás feliz, sin más, se me ocurrió que podría llevarlos de “aventura” el miércoles a verla.
   INCISO: para estos niños cualquier cosa que suponga salir de casa es una aventura. FIN DEL INCISO.
   Yo, que me emociono con estos secretillos, apenas me reservé la sorpresa 12 horas, qué le voy a hacer.
   Y, bueno, bueno, bueno…ni te imaginas que “previously” pasé, sobre todo con la mediana que no dudó en proclamarlo por todo el colegio y barrios colindantes. 

   No dejaron de chillar y moverse desde que subieron al coche hasta que ya, en la sala, comenzó la película y ni con esas, oye, y cuidado que le pedí a la taquillera un valium con la entrada (para mí o para ellos), pero qué va.
   He de decir que no habíamos visto la primera parte, ni siquiera sabía de qué iba el argumento, así que reconozco que, pese a ir a ciegas, pasé un buen rato, sobretodo porque estaba pasándolo con ellos. Sin prisas. Sólo pasándolo.
   El de casi 4 fascinado durante casi media hora con el logotipo de Columbia pictures: “Alaaaaaa….¡Qué estatua más gigantesca mami, es gigantesca!, ¿verdad, verdad?¿A que es grande?¿Eh, eh?”.
   La de 6 y pico sí se empapó bien y quería repetir sesión, aunque entre tú y yo, creo que estaba tan empachada de palomitas que se le pasó la emoción pronto.
   La película es bien sencilla: el ciclo de la vida lleva a la hija de Drácula y su novio humano a casanse, y tienen un pelirrojísimo niño. La historia se centra en si el pequeñín será humanísimo o vampiro, dado que se acerca a la edad crítica de 5 años, cuando se decide su futuro.
   El trasfondo: tradiciones vs. adpatación, convivencia, aceptación y sobre todo, la belleza de lo diferente: “Te querré igual seas Vampiro, humano o unicornio”
   A nivel de guión tiene unos puntos increíbles como ese hombre invisible dando una clase de pilates, para mí, desternillante...
   Y, visualmente es muy rica, nada tenebrosa, ni tan oscura como cabría esperar.

 El pequeño pasó algo de miedo a ratos (“Tengo miedo, bueno un poco y a ratos mami”), y en otros

momentos no acababa de entender ni los diálogos ni la historia en sí. Sólo se entusiasmaba cuando aparecía la lobezna, que se ha convertido en su mascotita preferida.

                                                            

   Yo la recomendaría a partir de los 5-6 años o más, y explicando las escenas y ambientes, para poder contextualizar al menos una historia que, si bien es para niños y ficción, guarda una moraleja para adultos de una manera muy real. 
   Pudimos ver que muchos estrenos nos esperan, ¿y tú?¿La has visto ya?¿Qué tal tus peques?