Hace un rato mi marido me ha enviado al correo un enlace de una noticia del diario El Mundo versión digital. 
   Cuando lo he abierto y he leído el titular el corazón me ha dado un vuelco: EL ESTADO ISLÁMICO ORDENA ASESINAR A LOS RECIÉN NACIDOS CON DISCAPACIDAD.

   La noticia, que podéis leer aquí, es el reflejo de unas ideas delirantes, salvajes, sin ninguna razón.
   Cada línea te encoge más y más el corazón de pensar en la barbarie promulgada en forma de Ley, en esos niños que no tienen ninguna oportunidad y que su único pecado ha sido nacer en el lugar equivocado.
   Aberraciones. Así son considerados.
 Los supervivientes utilizados como suicidas, escudos humanos, o futuros soldados como algo sin valor que se puede utilizar a tu antojo para una guerra creada para los fines de algunos dementes.
   Y como siempre los más vulnerables, los niños, las víctimas de todo.
   Históricamente en estos países, ya antes de que el Estado Islámico se hiciese con el control, ha sido una desventaja pertenecer a determinados colectivos, Pero esto, ESTO, vulnera todos los derechos y libertades vulnerables. De poco servirán las denuncias por parte de la ONU, ¿cómo pararlo?
   El deber de un Estado es proteger a los niños, pero dadas las circunstancias, ¿quién va a velar por ellos? 
   Y mientras, a su alrededor la sociedad debe permanecer al margen, obligada a no intervenir, Esos niños pertenecen al IS, a la guerra. ¿Os imagináis el dolor de esos padres, familiares, amigos?
   ¿Qué podemos hacer?¿Hasta cuándo?
   Impotencia.
   Dolor.
   Asco.
   Tristeza.
   Rabia.

   Por una vez, me quedo sin palabras.