Crítica-humor-Madresfera-blog

Un viernes por la tarde cualquiera…
En un VIPS cualquiera…
Un grupo de madres blogueras cualesquiera…

– ¡Holiiii!
-¡Hola! ¡Ay, qué alegría chica! ¿Has aparcado bien?
– Pues mira, he venido caminando, que es más cardiosaludable. Así, he aprovechado para portear al bebé en mi nuevo fular Boba.
– Uy, qué elástico es…
– Ni te imaginas, es que voy a esperar a utilizar la Ergobaby para cuando sea algo más mayorcito, ¿sabes? ¿Y la tuya? ¡Qué mayor está!
– Ya ves, estamos con la crisis de los 12 meses, que yo ya no sé cómo hacer. Si esto va a ser siempre igual me bajo de la vida.
– ¿Le has preguntado a Lucía mi pediatra por si fuera a causa de las vacunas?
– Sí hija, pero qué va. Es más rollo rebeldía prepreprepreadolescente, ¿sabes?
– ¡Cómo te entiendo!, lo pasé con la mayor. Es durísimo, pero con las píldoras de Alberto Soler hemos conseguido aplicar estrategias para padres que nos han venido fenomenal.
– Que si teta, que si BLW, que si no quiero comer nada, que si ahora quiero colecho, que si me voy a mi camita…pero, como padres respetuosos que somos dejamos que vaya definiendo sus necesidades en la crianza.
– ¿Aún duerme con vosotros?
– ¡Claro! Hemos hackeado la cuna de Ikea y tan contentos todos. Nosotros…a muerte con el colecho, como Carlos González recomienda.
– Será cosa de los tres cerebros que no acaban de conectarse bien. Mándale un privado a Álvaro Bilbao.
– Sí, eso haré. Por cierto, se te ha soltado el collar de lactancia de Mami pañales.
– ¡Ay gracias! Es que el de ámbar no lo acabo de ver, y este le encanta. Le viene fenomenal para momentos como este en los que me he dejado la jirafa Sophie, que compré en Tutete en casa, un dramón.
– Chica, hazte con un quiet book, que los tiene la mar de entretenidos cuando se sale por ahí.
– Lo he pensado, y hacerme con el juego del Primer frutal. Tenemos un viaje previsto y voy loca buscando alternativas.
– Dí que sí. El otro día una mamá me decía que su nena se aburría, y es que ¡solo jugaba con bloques y libros de texturas!
-¡Pero qué me dices! ¿Nada de arco iris Waldorf,  mesas sensoriales ni tablas curvas de Ocamora?
– Nada de nada. Solo tablet a veces.
– Uf. Pobrecilla. Y, ¿cómo lo lleva?
– Tiene miedo de que una falta de control sobre los contenidos en internet afecten negativamente el comportamiento de su hija. Le he hablado de Pantallas amigas.
– De verdad, parece que hay madres que viven en un mundo paralelo…
– Ofú, ya te digo. Le he pasado el vídeo de la respiración de Miriam Tirado y el enlace del Buenos días Madresfera a ver si al fin entra en la burbuja…
– Lo mejor que podías hacer, si necesita algo, no sé, un taller de gestión de emociones, de mindfullness o algo que nos lo diga.
– Lo está pasando fatal.  Por cierto, ¿has pedido ya?
– Sí, un vasito de agua con esencia de chía y unas tostas de pan de centeno gluten free casero con masa madre y crema de kole.
– ¿Sin azúcar añadido?
– Por supuesto, a Basulto pongo por testigo.
– Aún me avergüenza reconocer que fui un Yonki del azúcar.
– Estamos contigo, no temas reconocerlo. Ahora somos legión.
– Lo sé. Tengo el chi súper armonioso desde que liberé mi dieta, que por cierto, ya no cojea.
– ¡Claro! Es que nadie es consciente de las repercusiones que tiene la alimentación satánica y el suelo pélvico sin fortalecer en la vida de una madre…
– Qué te voy a contar que no sepas. Estuve meses sin hacer running y no pude cumplir con el reto San Silvestre. No quiero ni recordarlo…
– Te entiendo, estuve pensando en escribir sobre eso y mi falta de forma física.
– ¿Escribir solo??? Uy, eso es taaaan del 2016. Chica, escribe y acompaña con Stories, youtube y podcast. Sino, ya no eres nadie…
– ¿Crees? Me sentí tan…no sé…sin tribu, ¿sabes?
– A la tribu la necesito yo, que la semana que viene tengo dos cumpleaños en un parque de bolas.
– Entiendo que las monitoras tendrán sus certificados de penales en orden.
– Sí, sí, eso, declaración jurada, curso homologado, pinturas sin pigmentos artificiales libres de alérgenos y globos con aire puro del Himalaya.
– Bueno chica, te dejo que me voy a hacer mis ejercicios de Kegel y algunos hipopresivos antes de enchufar la Roomba. Chaooo…