Evento-blog-Wedding-date-flagship El pasado Jueves asistí a un Wedding Breakfast en la Flagship store de Javier Simorra, en plena milla de oro.
   Y digo yo (y tú, fijo), ¿qué pinta una servidora en un evento de estos? En serio, ¿¿qué??
   Pues eso digo yo…
 Francamente, aún hoy, más allá de mi curiosidad, qué le vamos a hacer, no he encontrado otra razón que justifique el porqué me apunté a un sarao de este tipo, y seamos francos, si se vuelve a dar la ocasión ya no me pillarán en un renuncio y sabré qué hacer, como, por ejemplo, marcharme cuando quiera y no esperar a que suceda algo grandioso o glorioso.
   ¿Y cómo llego hasta ahí?

   Pues nada, que me llega una invitación al correo de parte de la agencia de comunicación de Nuria March, y muy flipada me doy cuenta de que han utilizado el directorio Wloggers para contactar conmigo.
   Conmigo y con muchas de las que estamos inscritas en el mismo. Lo primero que pensé “se han equivocado, nos han metido a las mamis junto con las blogueras de belleza y moda, vaya metedura de pata”.
  Pero luego, como he mencionado antes, me picó la curiosidad y al final, tras asegurarme de que no iba sola, confirmé asistencia y allí me planté.
  Lo primero, tratar de ponerme algo mona, arreglá pero informal, incluída mi tirita-tapa-puntos-de-la-nariz. Con mis tacones en el bolso -que mis tobillos no fueron hechos para esas alturas-, y allí, en la misma puerta, mientras los responsables de comunicación se fumaban un pitillo y me miraban algo ojipláticos, me descalcé las bailarinas y me puse algo más acorde a la ocasión.
  Así, junto con Blanca, de Mimos para mamá, en representación de Marisa (Madres estresadas), nos plantamos en una tienda llena de maris monísimas, algunas para mi sorpresa muy normalitas, y otras con modelitos, taconazos y maquillajes imposibles.
   Un DJ le dio un ambiente a lo Bershka, algo que digo yo que será lo que toca, pero para este tipo de tienda como que no le pegaba mucho. Pero ¡eh! qué sabré yo…El camarero ideal, como todas las profesionales que trabajaban en el lugar, y una mesa preciosa, las cosas como son, con unas pastas que, ¡oh, Dios mío!, no podía dejar de comer.
   
 
   
  Mientras, nosotras esperando a que, qué se yo, nos hicieran un Showroom, un desfile, algo…pues no. Se nos acercó la RRPP más maja que todo, y nos invitó a que echásemos un vistazo a la nueva colección de fiesta (supongo que de ahí vendría lo de Wedding), y que disfrutáramos la mañana.
 ¿Ya??? ¿Eso es todo?
Sí, me hice con él…

  Pues sí querid@s, eso es todo. Y ya.

  Ni un triste paseillo.
  Nada.
 Las puestas en el tema enloquecían con las fotos, selfies, probándose todo tipo de tocados…nosotras en cosa de 10-15 minutos ya lo teníamos todo más que requetevisto. 
  Ahí me encontraba, dando vueltas, más perdida que Scarlett Johanson en Lost in Traslation. Me daba la impresión de estar en un lugar totalmente ajeno a mí sin saber muy bien qué hacer ni cómo encontrar mi sitio..
   Mira que a mí no me gusta nada que las dependientas me atosiguen, en serio. Odio ir de compras por ese motivo.
    Pues, qué quieres que te diga, incluso hubiera agradecido que alguien nos hubiese agobiado explicándonos la colección y los diferentes vestidores. Yo que sé, por hacer algo…
   Allí se encontraba Lara, de Petite Mafalda, muy mona y sin pintar, -sí, sí, sin pintar- que se dedicó a retransmitir el evento, probándose vestidos DIVINOS. Y mientras entrevistaba y pedía opiniones de lo que se iba a llevar esta temporada, nosotras aprovechamos que una madurita se escapaba para hacer lo propio, justo cuando Nuria March hacía acto de presencia, es decir, dos horas después de la hora de inicio de tan interesante acto.
 

 Y mira, lo bueno de esto, es que voy a poder comprarme ropa con un 80% de descuento, algo que es muy muy de agradecer, así que sólo por este detallazo, no me doy de golpes por haber perdido la mañana,.

   Lo siento amantes de la moda. Fue un tostón para mí, hablando desde la más absoluta ignorancia por supuesto. Para hablar con otras colegas, quedo en un sitio tranquilo, sin multitudes, me tomo una cervecita o un café, y nos dedicamos a charlar de las tendencias más in, o a salvar el mundo si se tercia.
  Ahora, reitero, había vestidos de ENSUEÑO.
   Por lo pronto me quedo con mis cosas de Trimadre, que mire usted, me llenan más,  muchísimo más…