Últimamente entrar en las redes sociales es el equivalente a sentirse como una espectadora en el patio de un colegio:
Respeto-blogosfera-Madresfera-Carlos González-opiniones-crianza
Foto: Bill Waterman

– Pues yo sí
– Pues yo no
– Pues no te ajunto
– Pues yo tampoco ala
– Y todo lo que me digas me rebota

 Porque la blogosfera maternal/paternal lleva una temporada calentita.
   No hay semana en la que no se desate alguna polémica, la mayoría de las veces en torno a los mismos temas de siempre, en moviola, pero da la impresión de que importa poco de qué se hable. La cuestión es polemizar, porque sí.

Si das teta, que si talibana, que si apego excesivo, que si…
Si das biberón, que si talibana, que si poco respetas a tu hijo, que si…
Si haces colecho, porque lo vas a malacostumbrar, que así no descansa nadie, que si…
Si tu hijo duerme desde los seis meses en otra habitación, que vaya falta de apego, que le vas a causar miedos, que si…
Si das puré, que se le van a atrofiar los dientes, que no va a aprender a comer, que si…
Si haces baby led weaning, que vaya guarrada, que así no come suficiente, que si…
Si te llevas el niño al trabajo, que vaya suerte, porque tú puedes, no es lugar para un niño, que si…
Si dejas al niño en la guardería, que no es lugar para el niño, que vaya madre, que si…
Si te quedas en casa con el niño, porque tú podrás, porque no todas pueden permitirse el lujo, que si…
Si dejas al niño con los abuelos, que eres una egoísta, que si…
Si optas por un parto natural, que el sufrimiento no dignifica, que si…
Si optas por epidural, que con la de efectos secundarios cómo es posible, que si…

    Y así hasta el infinito y más allá.

   Dejando a un lado los beneficios, ventajas, estudios que avalan determinadas prácticas de crianza que todos conocemos, hay algo por encima de todo eso, el RESPETO a las decisiones de los padres.
   Cada uno de nosotros toma decisiones en el camino de la maternidad/paternidad, muchas veces, difíciles, sin alternativas. Podemos equivocarnos, o no. Pero son nuestras decisiones.
   Lo que para mí funciona, encaja con mi estilo de vida, con mis necesidades y deseos, no necesariamente tiene que resultarte útil a tí. Ni de lejos.
   Creedme si os digo una locura, que probablemente tomemos esas decisiones pensando en lo mejor para nuestros hijos. ¿Os lo podéis creer? ¡Qué despropósito!
    Así que yo me pregunto, ¿por qué mi forma de criar es mejor que la tuya?¿Dime?
  Desconoces mi situación personal. Nadie sabe en qué circunstancias puedo encontrarme para decantarme por una u otra opción.
   Con lo fácil que es escuchar, debatir desde la tolerancia.
   Estoy viendo que, al célebre “en la mesa no se habla ni de religión ni de política” vamos a tener que añadir “ni de crianza” si queremos tener la fiesta en paz.
   Y es que estoy comenzando a tener miedo, a pensarme pero mucho, comentar en determinados temas porque ya sé qué es lo que va a pasar. ¿En serio queremos una comunidad así?
   Mira, que digo yo que si te cuestionan con poca educación, no te pongas a la misma altura. La elegancia se demuestra en esos detalles, así como la calidad humana. 
   Si estoy en desacuerdo te lo digo, no te insulto, no me insultes, no te bloqueo, no me bloquees.
   Estamos aquí para aprender y enriquecernos. No podemos construir una comunidad sin saber, sin conocer todos los puntos de vista, con perspectivas sesgadas.
   Me gusta conocer tu historia de lactancia prolongada. 
   Me gusta saber cómo afrontaste tu decisión de una lactancia artificial con naturalidad.
   Me gusta conocer cómo te las ingenias colechando con tres niños y sigues sobreviviendo.
   Me gusta escuchar la historia de cuando tu pequeño se mudó a la habitación de al lado y comenzó a dormir mejor, o no,…
   Combinaciones tantas como historias de vida.
   Me cansa presenciar trifulcas, insultos, recriminaciones.
   Quiero respeto en mi familia. 
  Yo he sido madre de teta, de lactancia mixta, de lactancia breve, unas veces por necesidad, otras por elección. He colechado, he “aislado” en otra habitación. He dejado a mis hijos de siete de la mañana a seis de la tarde en la guardería. He renunciado a mi trabajo. Me he enfadado por quedarme en casa con ellos. He tenido parto natural, provocado y con epidural…
   Sentimientos encontrados según mi momento.
   Me relaciono con padres y madres de mil colores y nunca, jamás, he faltado al respeto. 
  Y como adelantaba ayer, no, no me gusta Carlos González el pediatra…, pero entiendo que a tí sí. Ahora, en lugar de apedrearme, lapidarme, trollearme, ponerme un comentario ofensivo, escucha mis argumentos y expón los tuyos y sobre todo respétame. Yo lo haré. No es tan complicado.
   Gracias por escucharme.