Mamá, ¿vamos hoy?”…”Noooo, el sábado, hijos, el sábado”

“Mamá, ¿y hoy?¿Hoy vamos a ver a Peppa?”…”Que no, que es mañana”

“Mamá, pero ¿vamos a ir, verdad?”….”Que sí, en cuanto se haga de día y pongan las calles hijos...”

   Así durante una semana. Culpa mía por decirles con tanto tiempo de antelación que mamá les iba a llevar a un cuentacuentos a conocer a Peppa Pig. Culpa mía. Pero es que llegar un mail de Madresfera confirmándote que has sido aprobado para el evento te da un subidón difícil de controlar y disimular delante de 6 ojazos que te miran raro, mientras te muerdes el labio con pelos de loca (¿Se lo cuento, no se lo cuento, se lo cuento…?)

 Y fuimos, y la vimos y disfrutaron muchísimo, y yo de verles reir y emocionarse tanto tantísimo.

  Los nervios se palpaban en la planta quinta del Círculo de Bellas Artes, esperando el pistoletazo de salida. La cola para acceder a la sala, a efectos de recuento, desató el pánico en la de casi seis, que pensaba que como estábamos de los últimos nos íbamos a quedar sin sitio. “Que no cariño, que cabemos todos, te lo prometo

   Mientras, hurgando en la bolsita de regalos, repartiendo presentes como buenos hermanos “Yo me quedo con Susie Sheep” “Yo con el cuento”, ¿Y la revista? “Para los dos

  
  Y ahí estábamos, preparando la aparición estelar de la cerdita más famosa del universo conocido, mientras Carolina nos amenizaba con una versión “musical” del clásico “Qué gran día“, con troqueles chulísimos de los personajes y del coche de la familia Pig.
   “Cochecito rojo de papá,
    cochecito rojo de mamá, 
    cochecito rojo a dónde vas, 
    cochecito rojo muy rápido vas”

  Hasta que llegó y se desató la locura. Todos los pequeñ@s agarrados como lapas, haciéndose fotos, dándole besos…Mi 3 y mi casi 6 no paraban de saltar y moverse y no hubo manera de hacer una foto decente, pero sus caritas lo dicen todo, ¿o no?
   
   El de 3 estaba bastante preocupado por el hecho de que Peppa hubiese venido sola sin sus papás y porque estuviese llena de barro. Tuve que tranquilizarle, porque el pobre estaba en un sin vivir.
   Pero pronto se le pasó la desazón, porque llegó el turno del cuento, “El viejo sillón de papá“, narrado con la técnica japonesa Kamishibhai (teatro de papel), de manera que la historia estaba plasmada en láminas con los dibujos por un lado y el texto por la otra. ¡Cuánta emoción! y ¡qué bien narrada!.

   Os adelanto algo de la historia: el colegio de Peppa tenía goteras y deciden hacer un mercadillo para recaudar dinero para reparar el techo. Mamá Pig y Peppa donan el viejo sillón de Papa Pig y a partir de ahí se masca la tragedia. No voy a seguir dando más información. ¡A leer se ha dicho!

   Después tuvimos la suerte de escuchar y disfrutar de otro cuento con dos marionetas muy amigas: la cerdita y el patito, con algunos problemillas para compartir…Hinchamos un globo, se nos escapó, explotamos pompas de jabón…

   Y, mientras las mamás nos hacíamos nuestra foto con Peppa, que sí, volvió a vernos de nuevo, los peques se dedicaron a pintar montones de láminas de Peppa y George y había tantos colores que mis chicos no sabían por donde empezar!!

 Fue un evento diferente, para los pequeños y las mamás aprovechamos para ver caras conocidas y desvirtualizar otras tantas, ¡y qué bien sienta ese ratito de re-encuentros!

  Mil gracias a Random House, a Carolina y como siempre a Mónica tan detallista y dedicada.
  ¡Nos vemos en el próximo!