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No somos pocos los que, a la entrada de los colegios de nuestros hijos, nos hemos encontrado con contenedores improvisados para recoger tapones de plástico, siempre con una causa solidaria como fin.
Y no somos pocos los que nos hemos preguntado: “¿Pero realmente recoger taponcillos da para tanto? ¿En serio?” y en alguna ocasión hemos llegado a dudar de que el beneficio sea tal y de que al final no es oro todo lo que reluce.
Así que en mi afán de curiosidad extrema por aprender y encontrarle el sentido a todo, me puse a investigar hasta dar con los motivos por los cuáles esos pequeños tapones eran tan preciados, y sí, esos motivos existen:
  • Su material es un polietileno de alta densidad, es decir, un plástico de muy buena calidad, menos tóxico y con elevado valor. 
  • El reciclado es muy sencillo ya que llega muy limpio y prácticamente listo para ser transformado al ser tan uniforme. 
  • Ocupan poco espacio y son fáciles de almacenar, lo que abarata costes de intermediarios. 
¿Su valor? 200 € aproximadamente la tonelada (medio millón de tapones). ¿Mucho o poco? Depende de la apreciación y la percepción que tenga uno sobre la campaña de recogida. Si pensamos en la sencillez del proceso y en que, de no recogerse para estas causas, acabarían en la basura, es un buen precio. Porque entendamos que esto a nivel individual resulta poco menos que absurdo e imposible. 
Es cuando se movilizan ingentes cantidades de personas por una causa común, que con poco pueden conseguir mucho, cuando esta labor cobra sentido. 
Ese papel lo asumen las asociaciones que emprenden las campañas, y las entidades que ofrecen sus servicios de manera altruista y desinteresada, como almacenes o empresas de transportes. 
blog-recogida-explicación-solidaridadLlegados a este punto yo no puedo dejar de plantearme cómo esta misión puede llegar a ser rentable en territorios no peninsulares, en los que el transporte es casi un artículo de lujo, si no es porque empresas de paquetería, de viajes, de transporte se ofrezcan a ello… 
El destino de la mayoría de estos tapones suele ser el de la fabricación de una materia prima conocida como granza que se utiliza para la elaboración de cajas para frutas, revestimientos o aislantes, así que, lo mismo la caja que almacena las naranjas del mercado de tu barrio contiene un poco de tu esfuerzo y desinterés. 
Paralelo a esto no olvidemos el factor reciclaje y concienciación de conservación medioambiental. 
¿Y el aspecto de negocio? Lo hay, siempre lo hay. Las empresas tras tratarlos suelen venderlos por el doble. Es un ganar-ganar, porque realmente al usuario principal (nosotros) no nos supone un esfuerzo titánico reciclarlos, ¿o sí? 
Un aspecto que me gustaría señalar, antes de terminar, es que no sólo sirven los famosos tapones de tetra brick, sino que hay un montón de elementos de plástico válidos que por desconocimiento no recogemos y pueden incrementar el volumen de esa recogida solidaria: 

– Los tubos de plástico de las pistolas de plástico o dosificadores.
– Desodorantes rollon de plástico.
– Capuchones de bolis bic y rotuladores
– Pegamento de barra
– Tapones de detergentes, suavizantes, limpiamuebles…
– Tapas de tuppers
– Tapas de los paquetes de toallitas
– Tapas de papillas en bote
– Tapones de botes de champú y gel
– Tapones de botes de especias… 

Como véis hay un sinfín de elementos desechables cotidianos susceptibles de reciclar por un fin solidario. 
Sólo hay que coger una bolsa, dejarla en un lugar visible e ir depositando tapones día a día. Cuando menos te lo esperes la habrás llenado y ese niño o niña que necesita una prótesis, una silla, un tratamiento, estará más cerca de conseguirlo. 
¿Tú también recoges tapones?