Otro viernes más, tengo la enorme suerte de colaborar con Isis Lugo en su fantástico blog Mamá y maestra, esta vez hablando de Las Rutinas en los niños con discapacidad.
   Lejos de entrar en desarrollar toda una tesina de Psicología del desarrollo (que no daría para menos) e intervención, he optado por presentaros cómo trabajamos con mi 7, porque creo que desde la propia experiencia puedo ofrecer un testimonio sintético que, con suerte, puede al menos orientar a otros padres en situaciones parecidas.
   Aunque a priori puedan parecer pequeñas cosas, en niños con discapacidad son grandes logros que cambian por completo la convivencia y la dinámica familiar, dejando por el camino factores estresantes como pueden ser la incertidumbre, la impotencia  y la desesperación en el niño que se encuentra totalmente desconectado y perdido en el mundo que le rodea.
   Empecemos por lo más sencillo por su entorno más próximo. Todo llegará con trabajo y paciencia. Lo sé, no es fácil, cuesta. Estamos cansados, estamos nerviosos, pero con una estructura familiar bien definida, roles, funciones, espacios, horarios…esa personita se va a ubicar y va a entender dónde está, porqué está ahí y cómo desenvolverse.
   No os imagináis lo que es verle a él, que no sabe decir ni media palabra, sacar su leche, su cacao en polvo, el plato, la cuchara, el bizcocho…esperar a que lo calientes, y a la inversa cuando ha terminado, colocarlo en su sitio, en el fregadero, el Lavavajillas…
   Sin ayuda de los profesionales que trabajan día a día con él, que nos pautan, nada de esto sería posible. Es así. Se hace necesario un trabajo conjunto porque si no es imposible que esto pueda funcionar.
  Lo tenéis en este enlace y agradezco cualquier comentario crítico al respecto. ¡Ambos nos enriqueceremos!